Publicidad:
La Coctelera

MALUPE

22 Febrero 2006

ÚLTIMA VERSIÓN DE MÍ

Decepcionar a mi padre. Eso fue lo primero que hice en este mundo, un miércoles de 1974, a principios de octubre. Antes sólo se podía saber el sexo de los bebés al nacer, por eso mi papá decidió que su primogénito debía ser varón. No contaba con que su prole heredaría su mismo espíritu rebelde, incluso para venir al mundo. Me iba a llamar Víctor como él, pero ahora lo obligaba a buscar un nombre de niña.

Tampoco contaba con que mis rizos negros y mi diminuto tamaño le derretirían el corazón. Ni que una de mis primeras frases fuera “papi lindo”, lo que yo creía que estaba escrito en todos los carteles de la ciudad. Hace treinta años que me pide perdón por no alegrarse tanto de mi nacimiento. Y hace también treinta años que llena mi vida de poesía, canciones, paisajes y sabiduría.

Mi madre era la casa. Más que la casa, el hogar de todos, mucho más fuerte que las paredes y el techo, mucho más segura que las puertas y ventanas. Mucho más acogedora que cualquier estancia. Si el amor tuviera alguna forma concreta, sin duda sería la de su nariz larga y afilada y la de sus brazos a nuestro alrededor.

Mi mundo, un mundo perfecto, eran mis hermanos, que tenían un idioma propio y me daba rabia no entenderlos. Mis primos, todos unos enanos a los que yo quería cuidar como muñecos. Mis tíos, que eran mis segundos y terceros padres. Los viajes a Barquisimeto cada quince días sólo significaban una cosa: diversión y chorros de cariño.

Me tocó nacer en la ciudad más caliente de la bolita del mundo, donde todos tienen dos nombres y cualquier cosa puede ocurrir. Una llama peruana caminando por la calle a 40 grados de temperatura, o unas máquinas recogenieve en el techo de un hospital. Historias de piratas y caminos subterráneos que atraviesan la ciudad. Un relámpago que destella iluminando el lago todas las noches del año. Música desbordando cualquier espacio. Palmeras y petróleo. Humor a más no poder. Antes de conocer a García Márquez, ya yo tenía la huella de Macondo bien grabada en el alma y en la piel.

Siglos después, en estas calles estrechas de la vieja Europa, me pregunto quién soy. Y no lo sé. A veces pienso que soy como un camaleón, adaptándome siempre al entorno para pasar desapercibida. Sólo que, en ocasiones, mis camuflajes son tan torpes que, lejos de pasar, soy apuntada por la más fuerte de las spotlights y las miradas se dirigen hacia mí, nunca por mucho tiempo.

Me pasé la infancia subiendo a las matas de uva playera, inventándome casos para investigar, porque cuando fuera grande sería detective. Sol eterno, brisa, madrugadas, guarapo de papelón con limón e ínfulas de súper héroe llenaban mis horas. Hoy mis días se pasan entre el trabajo, los amigos, algunos libros, películas e internet y largas caminatas por esta ciudad que ahora me ama y me odia.

Me odia tanto como me odio yo misma, por débil, por cobarde. Eso sí lo sé. Lo que a veces soy o no soy, y lo que me hace seguir trepada al mundo.

Soy apasionada e impaciente. Creo en las energías de la gente más que en sus títulos universitarios. Me gusta lo ácido más que lo dulce. Detesto madrugar y hay días en los que no me baño por pereza. La mayoría de las veces, soy absolutamente incapaz de tomar una decisión y lloro cuando veo las series de televisión, pero no cuando algo verdaderamente me entristece.

Antes me angustiaba, en la época en que supe que Dios existía. Que estaba en todas partes con su infinito amor incondicional, que sólo te pedía a cambio estudiar mucho, no decir mentiras ni groserías, ser limpia y ordenada, comerte toda la comida, recoger dinero para los niños pobres del mundo, ir a misa todos los domingos, rezarle todas las noches, ser buena con tus padres, con tus hermanos menores, con los viejitos y con los animales, y que si te daban un cachetazo en una mejilla, pues nada, había que poner la otra, para emparejar.

Cuando rondaba los diez años viví una verdadera pesadilla gracias a la Virgen María. Las monjas decían que Dios la había elegido para ser la madre de su hijo Jesús porque era buena. El Padre Todopoderoso tuvo el detalle de enviarle un ángel para ponerla sobre aviso, y luego le puso al bebé en la barriga sin más. Yo era una buena niña, la mejor estudiante de mi clase y mis padres no tenían queja de mí ¿qué pasaba si el Señor se daba cuenta y decidía usarme de mensajera para mandar otro hijo al mundo? ¿Quién me iba a creer lo del ángel y mucho menos lo de virgen? Fueron años de pesadilla. Años que dieron paso a incontables fantasías que se iban tornando más agradables.

Hoy creo que la luna y las estrellas que están ahí inventadas por y para mí. Las mismas que alumbran las noches de mis dos emes, Madrid y Maracaibo. Y, aunque me cuesta decidir, un día decidí que la noche era un manto que cubría la tierra, y detrás de ese manto todo era luz. También decidí que había pequeños ángeles jugando tras el manto celestial con sus arcos y flechas. Las estrellas son la prueba de sus travesuras, son agujeros por donde se cuela la luz.

Me gusta la poesía que me llega al estómago y me lo mueve. La letra clara e intensa. Los olores que me traen recuerdos. La música. El mundo me hace pensar que no existe el amor, pero Pru y el siete de Horacio y la Maga me hacen creer de nuevo. Siempre busco algo por lo que merezca la pena arriesgarse, aunque al final le tenga pánico al riesgo.

Una vez un brujo me dijo que yo era como un barco, que no podía estar demasiado tiempo anclada en un lugar. Tenía razón, viajar es lo que más me gusta, porque en la vida te lo pueden quitar todo, pero ¿quién te quita lo bailao? Mis experiencias y los paisajes que se me quedaron dentro de los ojos nadie me los puede arrancar.

De pequeña, en ese mundo a medias entre playa y ciudad, soñaba con muchas cosas. Ninguna de ellas ha ocurrido. No puedo volar ni hacerme invisible. No soy detective ni actriz de teatro, ni cantante. Tampoco soy escritora ni intérprete. No he hecho nada a favor de la humanidad. Pero ahora me da igual. Tengo días por estrenar, una cámara fotográfica y los pies más bonitos que pisan el planeta tierra. Y, hoy, no sé muy bien por qué, mi padre está orgulloso de mí.

90º

servido por Malupe 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Corin

Corin dijo

Lamento tener q darte la razón.

Es verdad q no tienes muy claro quién eres. ¿Débil y cobarde? ¡¡¡TÁIS CLARITA!!!.

También comprendo tus fracasos al intentar mimetizarte con el entorno para pasar desapercibida. ¿Como podrías tener éxito tratando d ocultar la luz, la energía q emanas?.

Ah!, por cierto, alguien dijo alguna vez algo así como q si un barco sabía a dónde iba, todo viento le sería favorable...

23 Febrero 2006 | 09:40 PM

la hirma

la hirma dijo

Las matas de uva playera, la sopa negra y el sol eterno siguen ahí, sin ningún resentimiento, tranquilos a la espera de tu mirada y tu saludo sonriente. Las calles de la vieja Europa y el frío punzopenetrate igual te abrazan y te comparten... lo que no queda claro es si eres millonaria por haber acumulado ambos paisajes o si son ellos millonarios por los ratos en los que te poseen... o tú te convertiste en el sol perenne que atenúa el frío y en el detective que sigue investigando la verdad en un barco sin ancla... o ambas todas inclusive...!

5 Marzo 2006 | 08:59 PM

la hirma

la hirma dijo

bueno hay algo que si está muy claro: yo estoy muy orgullosa de ti!

5 Marzo 2006 | 09:00 PM

ezequiel

ezequiel dijo

La verdad, es que hay cosas que no logro entender. Ciertamente ,como diría elmaestro Uslar Pietri, haciendouna analogía respecto al país "vivimos sobre una panadería y nos estamos muriendo de hambre".

Antes que nada , me gustó mucho tu prosa sencilla,ligera , sincera y por sobrte todo acogedora , claro hay que vivir y sentir estos ambientes para entenderlos , permearlos .

También es curioso ,el hecho de creer mucho en Dios, y tener tan poca fé en ti misma,cuando además muchas de las cosas que soñaste ,las estáviviendo,tal vez no de la forma convencional ,pero ten la certeza ,que la actriz ,el detective , y la superhéroe,estan permanentemente en una constante búsqueda porlas calles de Madrid ,en la oficina de "arte" y en los caminos oníricos que evocan tú "Ma" original.

Ahhh,y las dudas respecto al orgullo que podamos sentir por ti, creo que es una pequeña "jugarreta" del pequeño ego "sureño" que todos llevamos por dentro ,poroir esas cosas que sabemos propiciar , pero ue necesitamos oir permanentemente, si eres un orgullo , para quienes te conocemos.

PD.: Deberías escribir con mayor frecuencia. TE QUIERO MUCHO

12 Marzo 2006 | 02:12 PM

Miguel Alejo

Miguel Alejo dijo

La esencia del texto,lo que he querido ver yo, es la justificación de la existencia por el solo hecho de existir, algo que comparto del todo. Debo reconocer mi odio a los textos largos en pantalla, pero éste está escrito de una manera clara y delicada, también precisa: lo he leido todo.En fin,concluyo que éste párrafo resulta inprescindible para la narradora:

No soy detective ni actriz de teatro, ni cantante. Tampoco soy escritora ni intérprete. No he hecho nada a favor de la humanidad. Pero ahora me da igual:

porque existo.

Miguel Alejo

16 Marzo 2006 | 06:01 PM

skimo

skimo dijo

Me cuesta tanto hablar y escribir que ahora ya sabes porqué decidí ser músico.
Tan solo te diré que si no dejas de mirar atrás nunca descubrirás lo que el destino te aguarda, date una oportunidad y deja de lamentarte. Nada es igual que imaginábamos cuando éramos pequeños y seguíamos creyendo en los sueños, ni si quiera nosotros mismos y por eso posiblemente ahora tampoco querrías convertirte en lo que soñabas, aunque así lo sigas creyendo.
El mundo está bajo "los pies más bonitos que pisan el planeta tierra", así que andáte

6 Abril 2006 | 04:18 PM

©.D.©. Para que los demás no pasen desapercibidos

©.D.©. Para que los demás no pasen desapercibidos referenció

La niña de cristal en la estrella.

...05/17/sobre-mi-">No sé porqué no soy capaz de encontrarla, de alcanzarla.
Me pregunto quién soy. Y no lo sé.
Quizá tú,<a href="http://www.espacioblog.com...

18 Junio 2006 | 08:39 PM

mARCO

mARCO dijo

plagio ! ESTE TEXTO PERTENECE A ALGUIEN MAS

17 Enero 2008 | 03:50 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Malupe

MALUPE

Madrid, España
ver perfil »
contacto »
Somos tres paradójicos. Tres desde hace seis y meses. Tres en una ciudad ajena pero ya nuestra. La uni fue el pretexto para mirarnos a los ojos y desde entonces decidimos sumarnos. Lógico, juntos nos llenamos de decepciones, música, alegrías, textos, llantos, pelis, risas, borracheras, libros (nueve, múltiplo de tres!) Ahora lo queremos compartir todo y nada. Prometemos esconder mucho y enseñar poco. Lo sentimos, así somos de contradictorios. Nuestro nombre, por supuesto, también se compone por una tríada: Ma-Lu-Pe. ¡Ah! les juramos que estamos mejor que la imagen...



 Bitacoras.com

Fotos

Malupe Malupe todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera