¡Ay Julián, Julián!
Julián no sabía para nada lo que hacía ahí. En realidad sí lo sabía pero prefería no recordarlo. Todo eso le hacía daño. Pero estaba ahí, como siempre. Le disgustaba casi todo, desde el nombre –chichódromo, le decían todos– pasando por la gente que le rodeaba, los gritos ofreciendo anticuchos o triples –infestados de tifoidea probablemente– los tombos uniformados que se acercaban a rebuscar bolsillos y sacar su sencillo para la gaseosa o el cigarrito suelto, y sobre todo la música.
Julián intentaba bloquear sus oídos. No aguantaba lo que oía. Los altavoces escupían lamentos: "Mi dolor se hace mas grande, cuando te veo, no te puedo hablar, mi soledad se ensaña con mi dolor, y me atormento más, cuando pienso en ti". Julián sentía mucho asco porque cada palabra lo abofeteaba. Estar ahí para él era un tormento. Un tal Chacalón, un tipo gordo, feo, grasoso, lleno de cadenas de algún metal amarillo y probablemente borracho, intentaba cantar mientras un puñado de chicas, feas también, casi le pedían un hijo.
Julián tampoco aguantaba el olor. El local, felizmente desprovisto de techo, sólo recibía a gente los fines de semana. En horario de oficina, o al menos eso le había comentado, se dedicaba a estacionar autos –coches le dirían en la madrastra patria. El monóxido olería mejor, pensaba Julián. La mezcla de sudor, alcohol, cigarrillo y hasta de vómitos sólo le provocaba arcadas. Pese a eso, sabía que lo mejor para pasar desapercibido –o "pasar piola"– era comprar una Cuzqueña y fumarse un Popular, no vaya a ser que alguien se diera cuenta de que no estaba ahí para bailar. Lo único que quería él era encontrarla.
Del "no tengo padre ni madre, ni perro que a mi me ladre, sólo tengo la esperanza de progresar" de Chacalón, Julián tuvo que soportar el "hoy te dejo libre mi amor, y ojalá algún día, algún día te pueda olvidar" de Agua Bella. "Al menos las chibolas están buenas y seguro que no apestan", se dijo Julián. Hasta pensó pedirles un hijo como hicieron las enloquecidas seguidoras del gordo feo que cantó antes. Intentó centrarse otra vez y siguió su particular búsqueda pero sin apenas moverse de la esquina en la que había preferido refugiarse. Le ofrecieron pasta, coca, puchos, y hasta cree que ayahuasca, pero eso no lo podría asegurar. Alguna puta le propuso una mamada y algunas chicas se le acercaron, coquetonas ellas, mostrando sus pechugas a la vista de todos. Eso a Julián le gustaba y hasta le excitaba. Pero estaba ahí por algo. Ella no estaba por ningún lugar.
La plata comenzaba a acabarse y Julián pensaba que lo más seguro era siempre tener su botella en mano y el cigarrillo en la comisura de sus labios. "Así me dejarán en paz". Pero la llegada de la noche comenzaba a alterar los ánimos de la gente. "Concha' tu madre" oyó por ahí. Miró a su alrededor. Con él no era la cosa aunque en un momento lo pensó porque un par de veces tuvo que chotear a un par de borrachos pastrulos. Entró al baño. El piso de tierra estaba mojado, "que mierda será". Olía a meado, a mierda, a vómito otra vez. Abrió una de las puertas y se encontró a una pareja semidesnuda mientras oía cómo un chico aspiraba coca. "Mejor me aguanto". Julián quería irse y así lo decidió. Las cervezas ya estaban haciendo mella en su estado. "No sé porqué mierda vengo aquí" se dijo antes de dejar su botella en la barra. Pero en realidad sí lo sabía, la buscaba a ella, y estaba seguro que durante la semana esperaría con ansias tomar la 10 –el moradito le decía él– bajarse en Lampa y caminar hasta este antro para intentar, por fin, encontrarla y robarle otro beso como aquella vez.
180º

Somos tres paradójicos. Tres desde hace seis y meses. Tres en una ciudad ajena pero ya nuestra. La uni fue el pretexto para mirarnos a los ojos y desde entonces decidimos sumarnos. Lógico, juntos nos llenamos de decepciones, música, alegrías, textos, llantos, pelis, risas, borracheras, libros (nueve, múltiplo de tres!) Ahora lo queremos compartir todo y nada. Prometemos esconder mucho y enseñar poco. Lo sentimos, así somos de contradictorios. Nuestro nombre, por supuesto, también se compone por una tríada: Ma-Lu-Pe. ¡Ah! les juramos que estamos mejor que la imagen...
90º dijo
Bienvenido, 180º...ahora sí sabemos de qué está hecha Malupe, y las ganas que tiene de vivir...
27 Enero 2006 | 05:03 PM